Porque me sigue doliendo que no estés, porque nada me llena este hueco dentro, el vacío, porque lloro cuando te encuentro y porque lloro cuando te vas. Me duele la distancia, tu ausencia, que yo esté en Boston y tú en California, sister. Sí, tú en California por lo del clima de esas tierras de Dios donde estás desterrada, "Tomato Land". Yo en Boston, que para eso paso más frío y estoy más al norte, al otro lado del mapa.
Hoy, como muchos otros días, te recuerdo y te dedico este rato que tengo tierno (¡qué daño hacen las hormonas!). Llueve aquí, por fin, y te habría llamado para tomar un cafetito en tu casa (siempre se te dió mejor a ti eso de los cafés, la verdad sea dicha). No nos faltarían nuestras amigas la Confidencia, la Complicidad, la Comprensión y una buena dosis de risa junto con las pastas.
Que sepas que, como prometí, te estoy programando, tú me entiendes.
Hasta siempre hermana, amiga.
