miércoles, 31 de marzo de 2010

LONGINA

El día que Lon decidió nacer sola, la diosa Fortuna decidió no perdonarle la osadía. Le reservó entonces un destino difícil, de esos que la diosa guardaba para los más valientes, aunque tuvo la delicadeza de armarla para ello con un escudo de fuerza de voluntad, sensatez, fortaleza y sabiduría.
Muy pronto empezó a tener que aguantar un hachazo en el alma, otro en el cuerpo, luego en el alma otra vez... Y aprendió a tragar las lágrimas como su madre y la vida le habían enseñado, con disciplina y abnegación. A menudo elegía hacerlo sola, en silencio, sin mostrar debilidad. Hija impecable, hermana impecable, amiga impecable, mujer impecable.
El nombre le viene de su abuelo y también de San Longino, un santo curioso donde los haya. Cuentan mi amiga y la tradición cristiana que este soldado romano fue el que le clavó la lanza a Jesucristo estando en la cruz. La Sangre del Señor le empapó toda la cara y, de esta manera, fue sanado de la ceguera que padecía y se convirtió. Mi amiga fue ciega a veces, como el santo, mas gracias a la lucidez de su espíritu siempre supo abrir los ojos a tiempo y encontrar cura sin necesidad de convertirse.
Cuando conocí a Longina quise ser su amiga y ella eligió que lo fuera, así de sencillo. Siempre vio en mí a una heroína, siempre me hizo sentir importante. Y ella era la mujer perfecta: bella por fuera y por dentro, tan llamativa, tan esbelta, alma de reuniones y de fiestas con ese don natural para sacarnos la risa; el arte de convertir en fábula la realidad, con qué facilidad embelesarnos.
Sé que ahora ha conseguido matar los demonios, que ha tomado las riendas de su vida, que se ha deshecho de lastres, que vive feliz, y quiero que sepa cuánto me alegro de verla de nuevo volver con el rostro plácido y sereno, enamorado; satisfecha de haber vencido, de poder soltar por fin el escudo y sin necesidad de blandir ya más la lanza de su San Longino. FELICIDADES.

martes, 26 de enero de 2010

BEA

Rebelde rockera, "a mi manera". Ella es Bea, mi colega.

A Bea se la quiere porque quererla es fácil, porque es transparente, porque escucha sin juzgar y opina con humildad, porque es tan cercana, porque nos entendemos sin hablar.

Recuerdos de los vaqueros con el cinturón, del ombligo al aire y las gafas de sol, de las noches locas, locas, locas, divertidas, de la playa y el sol. Soñabas con Terence, cantábamos a los Héroes y comíamos las uvas de Danza Invisible. Corazón de Guns and Roses, bailar, bailar, bailar. No olvido lo del Sinca 1000, ni los "guardabarros", por Dios, you know...

Mi Bea, la colega, estuvo "missing" un tiempo; la llamaron a filas y desde entonces está haciendo la instrucción: las cosas de la edad, de la responsabilidad. Últimamente a veces viene y otras se va; se abre o se cierra, aunque para mí siempre está.

Madre que cuida y protege, Bea te sorprende con una deliciosa receta de chipirones y con su visión crítica y profunda sobre literatura o cine, tan intuitiva. Porque Bea tiene un ingenio natural ácido, perspicaz y lanza verdades de la forma más directa: sin avisar y sin paracaídas.

Ella es Dueña de su universo, una mujer ESTUPENDA. Tiene mucho que decir, mucho que contar. Digo yo que debería hacerse "bloguera."
Think about it...