A Bea se la quiere porque quererla es fácil, porque es transparente, porque escucha sin juzgar y opina con humildad, porque es tan cercana, porque nos entendemos sin hablar.
Recuerdos de los vaqueros con el cinturón, del ombligo al aire y las gafas de sol, de las noches locas, locas, locas, divertidas, de la playa y el sol. Soñabas con Terence, cantábamos a los Héroes y comíamos las uvas de Danza Invisible. Corazón de Guns and Roses, bailar, bailar, bailar. No olvido lo del Sinca 1000, ni los "guardabarros", por Dios, you know...
Recuerdos de los vaqueros con el cinturón, del ombligo al aire y las gafas de sol, de las noches locas, locas, locas, divertidas, de la playa y el sol. Soñabas con Terence, cantábamos a los Héroes y comíamos las uvas de Danza Invisible. Corazón de Guns and Roses, bailar, bailar, bailar. No olvido lo del Sinca 1000, ni los "guardabarros", por Dios, you know...
Mi Bea, la colega, estuvo "missing" un tiempo; la llamaron a filas y desde entonces está haciendo la instrucción: las cosas de la edad, de la responsabilidad. Últimamente a veces viene y otras se va; se abre o se cierra, aunque para mí siempre está.
Madre que cuida y protege, Bea te sorprende con una deliciosa receta de chipirones y con su visión crítica y profunda sobre literatura o cine, tan intuitiva. Porque Bea tiene un ingenio natural ácido, perspicaz y lanza verdades de la forma más directa: sin avisar y sin paracaídas.
Ella es Dueña de su universo, una mujer ESTUPENDA. Tiene mucho que decir, mucho que contar. Digo yo que debería hacerse "bloguera."
Think about it...
